PASAJE PARA ESTUDIO: Vean las citas en esta lección.
LECTURA DEVOCIONAL: Salmo 37:30-38.
TEXTO PARA MEMORIZAR: Proverbios 16:7.
PROPÓSITO
Ver algunas cosas que obstaculizan o que promueven la paz con otras personas.
I. COSAS QUE OBSTACULIZAN LA PAZ CON OTRAS PERSONAS
(Proverbios 15:18). Al ver este versículo podemos entender una de las grandes diferencias entre un pacificador y un iracundo. El que tarda en airarse tiene mejores posibilidades de ser pacificador que la persona iracunda. Si nosotros tenemos tendencias a enojarnos rápidamente en algunas ocasiones, entonces nos es necesario trabajar para cambiar nuestras actuaciones en este punto. La paciencia nos ayuda grandemente para ser pacificadores Cristianos.
(Proverbios 26:21). Hay diferentes problemas que pueden causar conflictos, pero uno de los problemas principales es la rencilla. Esto es un obstáculo muy grande para la paz con otras personas, porque allí están los alborotadores, y nosotros no podemos hacer nada con ellos. Ellos no quieren la paz; están dispuestos a causar dificultades a cualquier hora y en cualquier lugar. Ahora en una organización como nuestra iglesia, podemos observar la verdad de que ellos no están contentos con nosotros; tal vez estarían más alegres con otra denominación. No tenemos ninguna obligación de mantener a los que hacen grandes destrucciones entre nosotros. Desde luego que antes de hablar así, debemos ayudar en amor a que la persona sea restaurada. Como pacificadores debemos hacer todo lo posible para asegurar la armonía en nuestras iglesias.
(Proverbios 29:22). El paralelismo entre las palabras “iracundo” y “furioso”, da mucho énfasis al hecho de que el enojado causa muchas dificultades, impidiendo todos los esfuerzos para lograr la paz. Necesitamos la sabiduría de Dios para saber cómo calmar el enojo de las personas iracundas.
Proverbios 30 – 33. Podemos observar que las contiendas siempre son causadas; nunca ocurren por sí solas. Cualquier cosa que nosotros hacemos para provocar ira, puede causar contienda. A veces pensamos molestar a una persona solamente como asunto de diversión, pensando que nada va a resultar, pero nuestras acciones no son inocentes y pueden causar contiendas.
B. EL ABUSAR DE OTROS
Proverbios 17:5. Una parte del trabajo del pacificar es respetar a todas las personas como parte íntegra de la creación de Dios, y que llevan su imagen (Génesis 1:26-27; 5:3; 9:6). Nuestra actitud y perspectiva siempre debe ser procurar llevarnos bien con todos; reconocer sus necesidades y entenderles.
(Proverbios 17:13). Claramente pagar mal por bien es uno de los obstáculos más grandes que hay para la paz. Si nos acostumbramos así, tenemos que esperar que el mal no se apartará de nuestra casa.
C. ENTRAR EN LA DISCORDIA
Prov. 17:14. La idea de soltar las aguas sirve para mostrar lo que pasa al principiar la discordia. La fuga de agua principia muy pequeña, pero luego crece mucho y no se puede detener. Sería mucho más fácil no romper una presa para prevenir una inundación. Así es con la discordia; es mejor nunca principiarla. La obra pacificadora requiere una vigilancia continua y una decisión firme para evitar las peleas y contiendas desde el principio.
Prov. 26:17. Meterse en pleito ajeno es como tomar al perro por la cola. Uno queda muy comprometido. Hay límites en la obra de un pacificador. Uno de estos límites es no tomar lado en un pleito ajeno. Ahora, al tener experiencia como pacificador, Dios puede llamarnos como árbitro desinteresado en algún pleito. No debemos nunca oponernos a un llamado bueno, traído por Dios.
D. LA FALTA DE EMPATÍA (Prov. 25:20)
La empatía es la capacidad de identificarse con otros y sentir los mismos dolores y las mismas alegrías que ellos sienten, como por ejemplo en la exhortación de Romanos 12:15. En Proverbio 25:20 encontramos que la falta de empatía es un obstáculo para la paz, porque el corazón afligido necesita de otro que pueda entender e identificarse con su dolor. En ese estado le desagrada el canto. (Como un inciso, este autor probó la ilustración en este proverbio de echar vinagre sobre jabón Ámbar y sobre Fab y no resultó nada. Por eso se debe entender que aquí está hablando de echar vinagre sobre bicarbonato y sobre soda cáustica, cosa que produce una reacción química violenta, como por ejemplo echar AlkaSeltzer en jugo de limón).
E. LA ENVIDIA (Prov. 27:4)
La ira, el furor y la envidia todos son obstáculos para la paz, pero la envidia es el peor de los tres porque sirve para alimentar y mantener a los otros dos. La envidia es un obstáculo casi insuperable en la obra pacificadora. Sólo podemos apreciar el valor inmensurable del evangelio que borra la envidia, la intransigencia y la inflexibilidad, amoldando a la gente a la imagen de Dios.
F. LA IMPRUDENCIA (Prov. 27:14)
La imprudencia es un obstáculo para la paz. Hasta donde sea posible, siempre es prudente entender y comprender a los demás. En este versículo podemos comprender, por ejemplo, que a algunos no les es una bendición recordarles algo en las mañanas; pero para otras personas es una gran bendición saber que los amigos hacen un esfuerzo muy especial para recordarles. El pacificador procurará conocer a los demás para hacer todo con prudencia.
Al meditar en este versículo, podemos ver que todo lo que decimos puede servir para sanar o para el quebrantar el espíritu de otro. Nuestra contribución a la sociedad está determinada en gran parte por las palabras que nosotros usamos y la forma en que las empleamos. Nuestra lengua apacible sirve como árbol de vida para los que están alrededor de nosotros. Por supuesto hay situaciones donde es mejor que nuestras palabras sean muy pocas.
B. HABLANDO DE LAS FALTAS DE OTROS (Prov. 17:9)
Debemos entender que en este versículo la expresión "cubre la falta" se refiere a pasar por alto la ofensa de otro, hecha contra nosotros. No se refiere a encubrir las faltas de uno mismo. Dios nos perdona, y Él también espera que nosotros perdonemos a los demás. Las heridas no pueden sanar si diariamente volvemos a rascar las costras en lugar de dejarlas sanar. Por eso como pacificadores debemos olvidar las ofensas y las faltas de otros.
C. ENVOLVERSE EN LAS CONTIENDAS (Prov. 20:3)
Es prudente dejar la contienda. Honra es para una persona ser pacificador, evitar la discordia y alejarse de las contiendas. Nuestro Señor realmente aprecia la obra del pacificador. De igual manera Dios se opone al que está listo a pelear. Es insensato oponerse a la obra del pacificador y envolverse en la contienda según este versículo.
D. BUSCANDO LA VENGANZA (Prov. 20:22)
Este proverbio se dirige al punto de mayor prueba del pacificador: ¿Qué hacer cuando la otra persona realmente nos ha hecho algo muy malo? Tenemos que decidir cómo responderle. Es muy fácil ser pacificador cuando todos son muy buenos, finos y corteses con nosotros. Al llegar el momento de la prueba, la vida sencilla termina y todo se vuelve complejo; todo se trastorna, y tenemos que responder adecuadamente. Este proverbio nos enseña que lo primero que se debe hacer es detenerse y esperar. No hagamos nada por un momento. Esperemos con paciencia. Debemos contar todo a Dios en términos muy claros y expresivos. Seríamos deshonestos con nosotros mismos y con el Señor, quedarnos callados internamente. Sería malo para nuestra salud, también, no presentar nuestros dolores a Dios. A Dios le debemos contar todo el dolor que sentimos por el daño que nos hicieron, y luego esperamos a Jehová, sabiendo que Él nos salvará. Dios puede guiarnos a una reacción generosa como la de Prov. 25:21-22, mostrado en el ejemplo de Eliseo con los sirios cautivos en la ciudad de Samaria (2 Reyes 6:20-23): les preparó una gran comida y los libró.
Para casi todos hay algo muy especial en la mirada y en la visita de una persona amable, alegre y simpática. La alegría les demuestra a otros que estamos contentos al verlos. (Por supuesto tendremos la sabiduría de no violar lo que ya hemos estudiado en esta lección con Prov. 25:20 y 27:14). Es tarea del pacificador traer buenas nuevas que confortan los huesos de otros. Con el mensaje de la salvación del Señor Jesucristo, tenemos buenas nuevas que pueden dar salud a los huesos de todos. Nuestra tarea es compartir estas buenas nuevas con sabiduría para que sean recibidas con convicción.
B. VIVIENDO EN CAMINOS AGRADABLES A JEHOVÁ (Prov. 16:7)
Aquí hay una llave muy importante para llegar a ser pacificadores verdaderos: tener caminos agradables a Jehová todo el tiempo. La promesa aquí es que aun nuestros enemigos estarán en paz con nosotros. La verdad es que si nosotros andamos en caminos agradables al Señor, hay muchas maneras en que Él nos ayuda para estar en paz con todos. Él nos cambia para que ya no seamos ofensivos con nuestros enemigos.
C. ACEPTAR ÁRBITROS DESINTERESADOS (Prov. 18:18)
Si todos los afectados por un pleito pueden aceptar la intervención de un árbitro desinteresado, se admite decidir aún entre los poderosos. Este versículo sugiere echar suertes, como una solución muy efectiva, si todos están de acuerdo. Si no quieren echar suertes pueden buscar árbitros desinteresados y aceptables.
D. VIVIR CON CORDURA (Prov. 19:11)
La sabiduría y la cordura van juntas y resultan
en la paciencia que detiene el furor. La persona muy pequeña
ante Dios es el que no puede perdonar. El más grande es el que puede
pasar por alto la ofensa que le hicieron, lo cual también es su
honra y gloria.
E. DAR UN REGALO ADECUADO PARA CALMAR EL FUROR (Prov. 21:14)
Aquí hay un método pacificador muy práctico: dar regalos especiales a los que están airados en contra de nosotros. Si un fallo nuestro causó la ira, debemos dar mucha atención a este consejo. Pero aun cuando no somos responsables por los caprichos de otros, podemos dar un regalo para mostrar nuestra alta estimación e interés para con la persona enojada con nosotros. Por supuesto, este versículo no aprueba el soborno, ni las mordidas que pervierten a la justicia, destruyen la paz y están condenados por Dios en varios versículos, como Prov 17:23; Sal. 26:10; Ex. 23:8; Isaías. 1:23; 5:23; 33:15 y Amós 5:12. La dádiva en secreto de mayor valor, es la que sirve para corregir una situación desviada y para promover la paz.